Algunas de las batallas más grandes de la vida se realizan dentro del corazón.
Muchos líderes a través de la historia han tenido la intención de conquistar otras naciones. Algunos gobernantes y líderes egoístas incluso han pensado en gobernar el mundo entero. Esos líderes han obligado a miles de soldados a la batalla debido al deseo egoísta de poder, riqueza y fama.
Las guerras entre naciones han causado mucha angustia y pérdida de vidas. Muchos soldados han resultado gravemente heridos y muchas vidas han sido truncadas innecesariamente debido a los objetivos egoístas de ciertos líderes. Esto ha causado una grave angustia en el corazón de los seres queridos de los que han perecido. La derrota también ha causado mucho dolor y tristeza a los líderes derrotados.
Batalla Espiritual
Cada alma encontrará batallas espirituales difíciles en la vida. Las consecuencias de estas batallas son de mucha importancia. Derrotas terrenales son temporales. Pero, la derrota de la batalla de tu alma traerá angustia por toda la eternidad. ¿Has pensado en las consecuencias inevitables de una vida egocéntrica y sin Cristo?
¿Vas a perder la batalla de la vida? ¿La batalla entre la vida y la muerte? ¿La batalla entre el cielo y el infierno? ¿La batalla entre la abnegación y egoísmo, tu alma y el mundo? Jesús dice: "¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Marcos 8:36).
Ya sea que tengamos mucho o poco de este mundo natural en nuestra posesión, si perdemos nuestra propia alma, ¡qué tragedia! Nuestro destino eterno será sellado. Muchas personas no se dan cuenta de que hay una gran batalla espiritual que pelear. Satanás y el mundo han cegado su entendimiento, y están dormidos ante las realidades de la batalla contra el pecado. La Biblia dice: "Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo" (Efesios 5:14). Rompe las cadenas del pecado y de Satanás. ¡Haz que sea una lucha hasta el final! No puedes escapar de la muerte natural, pero puedes escapar de la muerte eterna. Si pierdes la batalla por la salvación de tu alma, será una condenación eterna en el infierno y el tormento.
Tu Elección
¿Has considerado que solamente hay un paso entre la vida y la muerte? ¿Estás listo para pasar el umbral del tiempo a la eternidad? Para obtener la victoria que te llevará a tu hogar celestial, debes venir a Jesús. "Dios [...] ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan" (Hechos 17:30). Arrepiéntete hoy mismo. No esperes ni un día más. "Este es el momento propicio de Dios; hoy es el día de salvación" (2 Corintios 6:2). Si todavía andas perdido, si tu alma te condena, si no has experimentado el nuevo nacimiento (Juan 3:3), no debes esperar. ¡Arrepiéntete! Acércate a Jesús tal como eres mientras él está llamando a la puerta de tu corazón. Él dijo: "Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo" (Apocalipsis 3:20). Tal vez te preguntas: "¿Puede un pecador como yo ser salvo?" ¡Sí! Acércate a Cristo en fe con todo tu corazón y acéptalo como tu salvador personal, arrepintiéndote de tus pecados y obedeciendo la voz del Espíritu Santo. Entonces ganarás la batalla de tu alma. No solo disfrutarás de paz y gozo en esta vida, sino también de bienaventuranza y gloria con tu salvador en la eternidad. Hace miles de años, el profeta Ezequiel dijo: "Si el malvado se arrepiente de todos los pecados que ha cometido, obedece todos mis estatutos y practica el derecho y la justicia, no morirá" (Ezequiel 18:21).
Si tienes la intención de disfrutar de los placeres de este mundo pecaminoso, últimamente perderás todo, igual que aquellos líderes cegados por el poder. Serás como un hombre ahogando sin un salvador, y perecerás. Aférrate a Jesucristo, el gran Salvador, sin demorar. Él te salvará. Luego, al vencer la última batalla, dirás como el Apóstol Pablo: "Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 15:57).
El Apóstol Pablo describe esta batalla del alma como una buena pelea. Él dice: "Pelea la buena batalla de la fe, haz tuya la vida eterna" (1 Timoteo 6:12). Dios está muy interesado en esta lucha de fe y se deleita en recompensar la fe en él. Esta victoria está al alcance de todos.
Tú puedes elegir triunfo o derrota; el cielo o el infierno; el Dios viviente o Satanás; una eternidad gozosa y gloriosa o una angustia y un tormento sin fin. "Te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida" (Deuteronomio 30:19).
¡Elige a Jesús hoy!