El Ser Supremo, a quien llamamos Dios, está en evidencia en todo el universo. Es el creador de todas las cosas. Su Palabra, la Biblia, nos dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1). El día y la noche, el sol y las estrellas nos muestran la grandeza de Dios.
Dios no fue creado. Es eterno. “Antes que naciesen las montañas y formases la tierra y el mundo; Desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios” (Salmo 90:2). Este Ser infinito no tiene límites. “Su reino es un reino eterno, y su señorío es de generación en generación” (Daniel 4:3).
Este ser supremo es Dios Todopoderoso
Dios es todopoderoso. Él habló en el principio, y el mundo llegó a existir como leemos en el primer capítulo de Génesis. Él hablará de nuevo, y este mundo será disuelto. (2 Pedro 3:10-12). Él gobierna en los acontecimientos naturales y sobrenaturales. Se le reconoce tanto en las cosas pequeñas como en las grandes.
Creer que el universo ha surgido por evolución plantea dudas sobre su origen y orden. La persona que cree en la Biblia encuentra muchas pruebas de la existencia de Dios. Con razón dijo David en Salmos 14:1: “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios”.
Creer que Dios creó todas las cosas requiere fe en un Dios todopoderoso. Cuanto más comprendemos el gran universo y cómo funciona todo para proporcionar un hogar para la humanidad, más sabemos que en verdad existe un Dios supremo.
Dios es omnisciente. “Conocidas son a Dios todas sus obras desde la eternidad” (Hechos 15:18). Él conoce también las obras de los hombres. Conoce a los suyos y es conocido por los suyos. (Juan 10:3-4). “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13).
Dios es omnipresente. Está en todas partes en todo momento. No hay forma de esconderse de Dios. El rey David lo reconoció cuando dijo: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿O a dónde huiré de tu presencia? Si subiere al cielo, allí estás tú; y si en el infierno hiciere mi lecho, he aquí allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz” (Salmo 139:7-12).
El verdadero Dios o los ídolos
La Biblia nos ha dicho que Dios es todopoderoso, omnisciente y está en todas partes en todo momento. Entonces, ¿por qué no lo adora el hombre? La Biblia dice en Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”. En Colosenses 3:2 leemos: “Poned vuestro afecto en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Cuando el hombre no está dispuesto a aceptar la verdad de la Palabra de Dios, se vuelve hacia otras cosas que pueden convertirse en ídolos. Cualquier cosa que reemplace nuestro amor o devoción que necesitamos dar a Dios es un ídolo.
En el Antiguo Testamento mucha gente adoraba imágenes o ídolos. Puede ser que algunos de los ídolos de hoy no son reconocidos tan fácilmente. Estos podrían incluir los deportes, el placer, el poder, la fama, la riqueza u otras cosas que son altamente estimadas en la mente de los hombres. (Lucas 16:15). ¿Estás adorando y sirviendo al Dios verdadero?
De Romanos 1:18-21 podemos entender que Dios juzga toda impiedad e injusticia de la humanidad. El poder de Dios se ve por medio de la creación y no tenemos excusa para no creer. Los impíos son ingratos a veces. Muchos de sus pensamientos son impuros y no creen en la verdad. La Biblia nos dice que el hombre no es capaz de servir a dos señores. (Mateo 6:24). Dios quiere todo nuestro corazón y no solo una parte. (Marcos 12:30).
¿Se puede encontrar a Dios?
Debemos buscar a Dios con todo nuestro corazón. La Biblia nos dice: “Me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).
Es necesario tener fe en Dios: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que a Dios se acerca, crea que le hay, y que es galardonador de los que diligentemente le buscan” (Hebreos 11:6). Aunque tengamos poca fe, podemos orar como los discípulos: “Señor: Auméntanos la fe”. Entonces Dios aumentará nuestra fe en él y nos dará fuerza para encontrarle.
Dios desea que todos se salven
Dios es amoroso y se preocupa por toda la humanidad. Él da a todos la oportunidad de creer en él y ser salvos. Dios envió a Jesús a la tierra para dar su vida y derramar su sangre como sacrificio para que los hombres pudieran ser libres de la culpa del pecado. Todos los hombres son pecadores y necesitan un Salvador. (Romanos 3:23). Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
Dios invita: “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6). La Biblia en Hechos 16:31 nos dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa”. ¿Oyes su llamada?
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). ¿Oyes su suave voz llamando a la puerta de tu corazón pidiéndote entrada?