“Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran” (Mateo 7:13-14).
Tienes en tus manos un mapa de la vida. Nuestra vida es un viaje. Solo estamos pasando por este mundo. Cuando Dios ponga fin a tu viaje, ¿qué destino te espera en la eternidad? Verás en las Escrituras y en el mapa que solo hay dos caminos. Estos dos caminos llegan a destinos muy distintos. Dios te ama y desea lo mejor para ti. Él quiere que estés con él en la gloria, pero te deja la elección a ti. Este mapa muestra cual camino, según enseña la Biblia, va al cielo.
LA ENCRUCIJADA
“¡Multitud tras multitud en el valle de la decisión! ¡Cercano está el día del Señor en el valle de la decisión!” (Joel 3:14).
En la división del camino hay una señal que dice: “ELIGE”. Hay muchas personas paradas en este lugar de decisión. Están tratando de decidir cual camino seguir. Los destinos son o el cielo o el infierno. Esta decisión no es fácil porque el camino al cielo es estrecho y ascendente. El infierno es un destino terrible, pero el camino es fácil de recorrer y agradable para la carne. Jeremías 6:16 dice: “Así dice el Señor: “Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos.
Pregunten por el buen camino, ¡y sigan por él! Así hallarán el descanso anhelado”.
EL CAMINO ANCHO
“Hay un camino que al hombre le parece recto, pero acaba por ser camino de muerte” (Proverbios 4:12).
Este camino comienza de manera muy agradable, con una puerta ancha y un camino amplio. Esta puerta ancha significa que no hay restricciones: se puede pasar cualquier placer que desees. El camino al infierno está lleno de gente buscando el placer. Da muchas promesas vacías de fama y fortuna, popularidad y amor. El alcohol te hace olvidar las responsabilidades y el cansancio del día. La música y el entretenimiento te ayudan a olvidar tus preocupaciones y miedos.
Pasando por este camino, a veces te sentirás incómodo. Te darás cuenta de que todo el mundo lleva una carga pesada. Estas cargas son los pecados que cometen: mentiras, lujurias, robos, enojo y odio. Estos pecados añaden aún más a su carga. El apetito por el placer nunca se satisface; te lleva cada vez más al pecado. A pesar de la compañía de muchos amigos, los viajeros a menudo discuten y pelean. Al escuchar, oyes sus gritos de desesperación y dolor. Se sorprenden al descubrir que, en lugar de gozar de libertad, están fuertemente atados por las cadenas del pecado y no pueden escapar. Es una trampa tendida por Satanás para destruir las almas de la humanidad. Este camino conduce al infierno, el fuego eterno que nunca se apaga.
Echa otro vistazo al mapa. Hay esperanza para el pecador. ¿Ves que algunas personas han dado media vuelta y están regresando por el camino? Estas personas están tan cansadas de su vida pecaminosa que han dado un giro, dejando atrás a sus amigos y familiares. Están abandonando los placeres del pecado. Están decididas a reconocer su error antes de llegar al infierno. Han decidido elegir el camino estrecho.
UN ATAJO OTRA RUTA OTROS MEDIOS
“Les aseguro que el que no entra por la puerta al redil de las ovejas, sino que trepa y se mete por otro lado, es un ladrón y un bandido” (Juan 10:1).
Desgraciadamente, algunos intentan evitar la condenación por sus propios medios. ¿Ve la escalera que sale de este terrible camino? Satanás pone esta escalera como atajo a la salvación sin que te arrepientas, pero es un engaño. Él ha creado este atajo para hacer a la gente creer que pueden ser salvas sin pasar por la puerta estrecha. Quizás pienses que eres salvo porque has sido bautizado o porque un pastor ha orado por ti. A menos que te arrepientas, ni siquiera las sanaciones milagrosas o la expulsión de espíritus malignos pueden salvarte. Lee Mateo 7:21-23. Quizás pienses que puedes ganarte la salvación dejando tus malas obras y haciendo buenas obras. ¿Qué de los pecados que has cometido? Dios no los olvidará. Ni el tiempo, ni el bautismo, ni las oraciones de un pastor pueden borrar los pecados. Tienes que pasar por la puerta estrecha.
LA PUERTA A DIOS
“Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo” (Juan 10:7, 9).
El pecado es el gran abismo entre Dios y el hombre. Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado en una cruz y dio su vida como sacrificio por nuestro pecado. Se entregó en la cruz para hacer un puente hacia Dios. Jesús es el único camino a la vida eterna y el único que puede sanar el alma de la enfermedad del pecado. La Biblia dice que él es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6).
¿Ves la puerta estrecha y la cruz? Esta es la puerta al verdadero arrepentimiento. Todo viajero que pasa por esta puerta ha visto a Jesús en la cruz. La cruz es donde Jesús murió por nuestros pecados. El viajero cansado oye a Jesús llamarlo: “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso” (Mateo 11:28). Acepta por fe que Jesús es el sacrificio por tus pecados. Confiesa tus pecados a él en oración. Su sangre te lavará del pecado y te quitará la carga. ¿Ve que tan pequeña es la puerta? Debes dejar todas las actitudes soberbias y jactanciosas en la puerta. Solo podemos ser libres si nos humillamos y admitimos que somos pecadores. Debemos entregar todo a Jesús. La Biblia también nos enseña a pedir perdón de las personas que hemos ofendido. (Santiago 5:16). Esto es difícil porque nos avergonzamos de nuestros pecados y queremos ocultarlos. Lee Juan 3:19-21 y 1 Juan 1:8-9.
EL CAMINO ESTRECHO
“Habrá allí una calzada que será llamada Camino de Santidad. No viajarán por ella los impuros
ni transitarán por ella los necios; será solo para los que siguen en ese camino. Volverán los rescatados del Señor y entrarán en Sión con cantos de júbilo; su corona será el gozo eterno.
Se llenarán de regocijo y alegría, y se apartarán de ellos el dolor y los quejidos” (Isaías 35:8, 10).
El camino que conduce a la cruz y a través de la puerta estrecha lleva al cielo y a la felicidad eterna. Si recordamos esto, nos dará valor y determinación para soportar cualquier dificultad y tentación que encontremos. Este camino es estrecho y ascendiente. Es una vida de abnegación. Para recorrer este camino, es posible que tengas que dejar atrás a tus amigos y familiares. Pero hay alegría y paz en tu corazón porque Dios te ha perdonado y te ha quitado la carga del pecado. Los que han pasado por la puerta estrecha han encontrado la verdadera libertad a través de Cristo. 2 Corintios 5:17.
La Biblia es un mapa para viajeros en su camino. Necesitamos leer la Palabra de Dios diariamente para recibir orientación. Es una luz para el camino y santificará nuestras vidas. También se nos es dado el don del Espíritu Santo. Él calma nuestros corazones y nos guía suavemente por el camino estrecho. Nos ayuda a llevar el fruto de amor, alegría, paz, paciencia y bondad. Podemos vivir en armonía con nuestros prójimos e incluso amar a nuestros enemigos. Si seguimos y obedecemos al Espíritu Santo junto con la Biblia, tenemos la seguridad de llegar sanos y salvos al cielo. Cometeremos errores. Si nos humillamos y confesamos nuestros pecados, Dios nos perdonará.
Cuando el camino es difícil, algunos viajeros se desaniman y dan media vuelta. Pueden volver a caer en pecado y desviarse del camino estrecho. Su relación con Dios se ha fracasado. Es posible que hayan dejado de leer la Biblia y orar. Lea Lucas 14:28-30.
Aunque somos cristianos, seguimos viviendo en un cuerpo con tendencias pecaminosas. Debemos negarnos de estas tendencias o quedaremos fuera de la gracia de Dios. “Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que se mantenga firme hasta el fin será salvo” (Mateo 10:22).
Acepta a Jesús hoy. Confiesa tus pecados y entrega tu vida a Dios. Así podrás caminar por el camino estrecho que lleva al cielo. La desesperación y el miedo se aliviarán. Te ayudará a vencer la sed insaciable de deseos pecaminosos. En su lugar, podrás gozar de paz y tranquilidad. Habrá ánimo y poder para andar por el camino estrecho, el camino a la gloria.
Solo hay dos caminos, ¿por cuál vas tú?